PostHeaderIcon Capitulo 30

Desde que comenzó toda esta locura; desde que Dios, si existe, nos señaló con el dedo para castigarnos hace ya unas semanas, ahora era cuando peor veía las cosas. Al principio nos refugiamos en el piso de Ramón, ¿por qué no nos quedaríamos allí?. La pregunta resonaba en mi cabeza una y otra vez. Después aprendimos a sobrevivir en un coche. Sin duda no era lo ideal pero almenos tenías algo a lo que agarrarte.

Ahora estábamos caminando en medio de la noche sin nada más que dos mochilas y una pistola con poca munición.

Por si todo esto fuese poco, nos habíamos enterado de que las medidas de seguridad impuestas por el gobierno, el ejército, el Rey o quien quiera que tomase la decisión no habían servido para nada. La vida eterna se expandía a una velocidad muy superior a la que nosotros podíamos avanzar.

No era capaz de pensar con claridad. Imaginaba la típica escena de las películas americanas cuando hay una enfermedad que se expande y en un mapa van apareciendo puntos rojos y su número va aumentando a una velocidad de vértigo. Lo que estaba sucediendo ahora no debía ser muy diferente.

Quizá el gobierno francés haya cerrado fronteras. Sería lógico. Incluso puede que al vernos aparecer por allí nos llenen de plomo por si somos unos de esos canívales muertos. ¿Y cuando me vean el brazo? ¿Y si actúan como esos dos niñatos?

No lo conseguiríamos. Era de locos. Más de tres cientos kilómetros a pie rodeados de muertos deseosos de matarnos. ¿Cuánta gente debe vivir a lo largo de estos tres cientos kilómetros? ¿cientos de miles? ¿algunos millones? ¿cómo íbamos a sortear millones de esas cosas?

- Mirad - Dijo Violet señalando un coche que había a un lado de la carretera, tras unos arbustos.

Nos acercamos con cautela pero no parecía haber nadie en el interior. Se trataba de un Mitsubishi Galant GTO de los años 70. Nunca había visto uno de estos por aquí y me sorprendió comprobar que parecía estar en buen estado, almenos por fuera.

Era un coche precioso. Me lo habia parecido desde que era un niño y ojeaba las revistas de coches que tenía mi padre. Sus retrovisores colocados en el capó hacían de él un coche diferente a los que se fabricaban en Europa.

Miré a través de las ventanillas y no vi nada raro en su interior, aunque estando en plena oscuridad no hubiese visto gran cosa aunque la hubiese.
Tiré de la maneta de la puerta y para mi sorpresa el coche se abrió. No hubo tanta suerte con las llaevs. No estaban. Las busqué en la guantera y en todos los rincones que tenía el coche, pero no encontré nada que se pareciese a unas llaves. Unos pañuelos, un trapo, los papeles del coche y un chaleco reflectante fue todo lo que había.

- Quizá en el maletero... - Sugirió Vanesa.

¿Quién guardaría o escondería las llaves de su coche en el maletero? De todos modos me dispuse a abrirlo, era posible que hubiesen cosas útiles en su interior.

Abrí el maletero y el hedor nos echó para atrás. Había el cuerpo de una chica, o lo que quedaba de él en un avanzado estado de descomposición.

Me acerqué tapándome la boca y la nariz con la manga de la camisa y examiné el maletero. La chica parecía estar muerta. Muerta de verdad quiero decir. Debía llevar aquí más de tres semanas seguramente.

No había nada de interés. Faros de recambio, aceite para el motor, algunos productos de limpieza...

- Sácala - Me dijo Violet.
- ¿Qué?
- Que la saques de ahí.
- ¿Para qué?

No me contestó y sacó ella el cuerpo de la chica. Cuando alzó el cuerpo cayó algo brillante al suelo. Tiró el cuerpo y cogió lo que se había caído.

- Por esto. - Me dijo mostrándome las llaves del Mitsubishi.

Guardamos las mochilas en el maletero y nos subimos al coche para continuar el viaje. Fue una suerte encontrar el coche.

- Esta vez conduzco yo. Tu conduces como una abuelita - Me dijo Violet guiñándome un ojo.

Parecía que estaba más relajada con nosotros. Después del encontronazo inicial en el parking poco a poco empezaba a fiarse de Vanesa y de mí. Es hasta normal puesto que era probable que no volviésemos a ver a alguien con vida en los próximos días, semanas o meses. O quizá nunca. Teníamos que confiar los unos en los otros.

Metió la llave en el contacto y el motor tosió un par de veces antes de pararse. Lo volvió a intentar, nerviosa. Nada. Seguramente se habría quedado sin batería por llevar semanas sin encenderse.

Decidimos dormir y echarle un ojo por la mañana con la luz del Sol. No todo había salido bien, pero almenos no dormiríamos a la intemperie aquella noche.

4 comentarios:

SheilVans Duuans Siach dijo...

Hey muy buena tu historia hoy mismo me acabo de leer todo!!! felicidades yo tambien estoy escribiendo una ya te tengo en mi lista http://eternamentevivos.blogspot.com/ quisiera hablar contigo para saber como le haces y que la pag sea tan rapida al cargar? bue espero tus respuestas :9 saludos desde venezuela

juanmanuel dijo...

No sabia que te habias hecho un blog nuevo. Te lo anuncio en el mio. El mio sigue siendo http://juanmanuel-zombis.blogspot.com

Jose dijo...

Sí ya hace tiempo que cambié el blog pero como hace mucho que no hablamos... Jaja. Te añado en "blogs amigos".

Por cierto SheilVans, te he dejado un mensaje en la chatbox de tu blog. Ya me dirás algo ;)

Un saludo a ambos

Anónimo dijo...

ESTA ESTA BUENISIMO, ESTOY ATERRAD

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