Capitulo 48
7.8.11 | Escrito por
Jose |
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Una gran sala de reuniones del club de fútbol hacía de improvisado comedor aprovechando una larga mesa. La mayoría de los allí presentes eran soldados y con ellos apenas una veintena de civiles. Me dirigí hacia Raquel que estaba repartiendo la cena.
- ¿Cómo va? - Le pregunté.
- Bien. Con lo poco que hay hemos intentado hacer algo de cena.
- Me refería a cómo estás tú.
- La verdad, no lo sé. No sé si ha sido buena idea venir aquí.
- No hemos tenido más opción. Ellos nos rescataron de la piscina y de momento parece que podemos sobrevivir aquí. ¿Cómo está la pequeña?
- Bien. Hay otro niño del que se ha hecho amiga. ¿Tú qué tal?
- Trabajando en un robot... A ver si lo hago funcionar.
Me puso una especie de sopa sin mucho condimento y me ofreció una chocolatina
- Esto es por el sello de tu cartilla - me dijo.
- Luego nos vemos - Le dije recogiendo el plato y la chocolatina.
Me dirigí hacia mi hija que estaba con su nuevo amigo:
- Hola, veo que has hecho una amiguito - Le dije.
- Sí. Se llama Fran.
El chico asintió con la cabeza.
-Tengo algo para vosotros - Les dije mientras les ofrecía la chocolatina.
Sonrieron y la cogieron gustosos. Mientras les veía disfrutar con el regalo vi que en una mesa tras ellos estaban sentados los militares que parecían tener un rango superior a los demás. Entre ellos se encontraba el Sargento que me hizo un gesto para que me acercase.
Me ofreció que me sentase con ellos y pude ver como algunos de los soldados no aprovaban su decisión aunque nadie dijo nada.
- ¿Cómo va lo que le encomendé? ¿Para cuando estará listo?
- Creo que esta noche podré mostrarle algo - Le dije.
- Magnífico.
En ese momento se abrió la puerta y entró un soldado raso que corrió hacia el Sargento y se dispuso a hablar con él. La fortuna quiso que yo estuviese allí y, aunque hablaron entre susurros, pudiera enterarme de lo que acababa de suceder.
- ¿Cómo va? - Le pregunté.
- Bien. Con lo poco que hay hemos intentado hacer algo de cena.
- Me refería a cómo estás tú.
- La verdad, no lo sé. No sé si ha sido buena idea venir aquí.
- No hemos tenido más opción. Ellos nos rescataron de la piscina y de momento parece que podemos sobrevivir aquí. ¿Cómo está la pequeña?
- Bien. Hay otro niño del que se ha hecho amiga. ¿Tú qué tal?
- Trabajando en un robot... A ver si lo hago funcionar.
Me puso una especie de sopa sin mucho condimento y me ofreció una chocolatina
- Esto es por el sello de tu cartilla - me dijo.
- Luego nos vemos - Le dije recogiendo el plato y la chocolatina.
Me dirigí hacia mi hija que estaba con su nuevo amigo:
- Hola, veo que has hecho una amiguito - Le dije.
- Sí. Se llama Fran.
El chico asintió con la cabeza.
-Tengo algo para vosotros - Les dije mientras les ofrecía la chocolatina.
Sonrieron y la cogieron gustosos. Mientras les veía disfrutar con el regalo vi que en una mesa tras ellos estaban sentados los militares que parecían tener un rango superior a los demás. Entre ellos se encontraba el Sargento que me hizo un gesto para que me acercase.
Me ofreció que me sentase con ellos y pude ver como algunos de los soldados no aprovaban su decisión aunque nadie dijo nada.
- ¿Cómo va lo que le encomendé? ¿Para cuando estará listo?
- Creo que esta noche podré mostrarle algo - Le dije.
- Magnífico.
En ese momento se abrió la puerta y entró un soldado raso que corrió hacia el Sargento y se dispuso a hablar con él. La fortuna quiso que yo estuviese allí y, aunque hablaron entre susurros, pudiera enterarme de lo que acababa de suceder.
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